miércoles, 20 de julio de 2011

Una vida a su lado


Sintió por enésima primera vez sus caricias y pensó que el tiempo era suyo.
La risa nació del manatial de su pecho colmando de frescura los antigüos recuerdos.
Posó la vista en su gastada mirada y en sus ojos que un día atraparon el cielo.
La complicidad de los que se observan durante más de la mitad de sus vidas hacía el resto.
Pensó en un te quiero cuando ella parecía pensar lo mismo.
El amor de adolescencia se lleva en alma y no hay vejez que pueda con ello.
Hay corazones que son dos piezas que pierden el rumbo cuando no se encajan, cuando no forman una única forma perfecta que late al unísono.
Las vidas se apagan pero renacen los besos.
Los sueños no acaban para los que nunca olvidan el deseo.
Sintió sus manos y de nuevo recuperó el aliento.
Apretó sus manos temblorosas, con sus uñas rojas de color pasión reflejo de un amor eterno.
Le miró un breve instante y le dijo Achen... mientras ella se giró y le dijo, sí Rami, yo también te quiero.

A Chon y Ramiro, mis abuelos.