domingo, 9 de julio de 2017

Interiorismo


El asesino en serie desapareció sin más, ocultándose entre las ruinas de una casona perdida en el frondoso bosque. Su gusto por la decoración de interiores y las cortinas siempre almidonadas, acabó delantándole...

lunes, 15 de mayo de 2017

El navío

Quiso ser navío sin importarle naufragar en el océano de sus ojos tristes. Siguió el faro con rumbo perdido, soportando el oleaje de un mar sin calma, sin puerto al que amarrarse para esperar a que la tormenta amaine. 
Escuchó los latidos del viento para encontrar la ruta hacia sus manos. Le sepultó la noche navegando a tientas, sin aliento que empujara sus velas hacia el amanecer de su destino. 
Miró al cielo, cubierto de un mapa de estrellas. Supo entonces, que su sitio no estaba en el agua, sino volando entre los astros de un mañana distinto.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Amor a primera vista



Se quedó mirando ensimismado su sonrisa, observando cómo jugueteaba con sus dedos, haciendo pequeños garabatos con un lápiz invisible que llenaba la mesa de dibujos inventados. 
Se perdió en sus ojos, que brillaban con la capacidad de ganar mil batallas a los días nublados. 
Su tono de voz era la melodía más dulce que había llegado nunca a sus oídos. Deseaba guardar ese sonido para siempre, daría lo que fuera por encerrar en su cabeza esa maravillosa música repleta de palabras. 
No perdía detalle de sus graciosos gestos, de cómo arrugaba la nariz cuando la conversación que mantenía por teléfono parecía volverse más divertida.
Nunca había visto a nadie que lograra parar el tiempo y borrar todo cuanto le rodeaba. No dejaba de mirarla, con miedo de que fuera un espejismo y se desvaneciera para siempre. Era real, allí estaba.
Deseaba decirle "quédate conmigo, no te vayas nunca". Y así lo hizo.
Cuando ella finalizó la llamada, se armó de valor, y sin pensarlo dos veces se lo dijo.
Mientras ella agarraba su bolso con sobresalto y se levantaba del asiento para salir de la cafetería con paso acelerado, él añadió un fracaso más a su lista. 
Se quedó pensando que no debía ser tan enamoradizo, aunque seguiría creyendo, siempre, en el amor a primera vista.

viernes, 7 de agosto de 2015

Aún podemos seguir volando



Para poder mirar hacia atrás, hace falta haber caminado hacia adelante primero. 
Los pasos no son siempre lo firmes que querríamos que fuesen, son como huellas en arena mojada, bañada ligeramente por la espuma del mar. Con ellas se hace más complicado el camino de vuelta.
El que retorna no es siempre un viajero vencido, sino el que exploró absorbiendo las vivencias necesarias para ser capaz de emprender nuevos caminos y enfrentarse a más errores que seguirán componiendo su travesía.
El orgullo es lo que nos debe quedar en la derrota, que debe ser reconocida, pero nunca asimilada como definitiva. 
No importa si las pisadas no tienen eco, si son sigilosas y pasan inadvertidas. Nos preocupamos demasiado en dejar el rastro para que otros nos reconozcan y encuentren. En ocasiones descuidamos lo importante, que es el punto de destino.
Las mareas son un ciclo constante. Nuestras vidas no son menos.
Hoy es el mañana que está por escribir. 
El futuro no es más que el resultado de lo que hoy, con nuestros aciertos y equivocaciones, tejimos en un cielo que nos invita a mirarlo, que nos dice que con cada sueño, aún podemos seguir volando.

miércoles, 1 de julio de 2015

El mar calmado



Mientras las esperanzas permanecían calladas, las semillas iban floreciendo debajo de la tierra seca, que al rascarla, resultó estar más húmeda de lo que parecía.
La ilusión se conserva mejor con los ojos cerrados, la realidad suele asustarnos y nos hace perder la confianza en que si se quiere se puede. 
Pero sin ver, no llegaremos a ninguna parte.
Los caminos no son de espinas si sabemos encontrar los atajos. 
No es necesario echar la vista atrás si lo que se pretende encontrar siempre estuvo unos pasos por delante. Ahí, al alcance de nuestras manos.
Las verdades no son absolutas, le pese a quien le pese, aunque sean motivo de no poder sostener argumentos vacíos. No hay que demostrar la inocencia cuando se tiene la conciencia tranquila.
Vivir sin abrir los ojos no supone ser más feliz al tener un corazón que no siente. Los ojos que no ven, se pierden demasiadas cosas irrecuperables de la vida.
No hay fórmulas mágicas, sólo decisiones.
Todo mar tuvo que pasar la tempestad para después permanecer calmado.