martes, 21 de junio de 2011

El verano


El sol entra con fuerza mientras deja a su paso un atisbo de primavera que no pasó de promesa que nunca llega. Del frío al calor ya no hay que pasar por una aduana primaveral o de otoño, se hace de forma directa por cambio climático.
La oscuridad acorta sus plazos y la noche cerrada resiste la tentación de abrirse para dejar de ser el escondite de las almas nocturnas.
Las sombras no son las temidas apariciones de las que se huye sino las deseadas que se persiguen para ponerse a cubierto. Es el momento del agua deseada que termina siendo escasa por los cauces secos.
Olor a crema solar, a arena de playa y golpe seco de chancla al tocar el suelo.
Llega el verano, que quizá sea bello como anunciaba Pavese entre sus páginas, o tal vez el de los amores pasajeros que se quedarán en unos meses con el sabor de lo que pudo haber sido.
Las postales se olvidan entre emails y quedan atrapadas en redes sociales.
El verano quema entre gotas de sudor y ventiladores que no cesan, entre bebidas frías y cantar de chicharras.
Llegan las vacaciones, que sin duda, son lo mejor del verano.