lunes, 5 de diciembre de 2011

Integridad moral


Creo que es común en el ser humano plantearnos ciertas encrucijadas morales en las que, entre dos elecciones posibles, no sabríamos cuál escoger.
Aún sabiendo que una es la correcta y la otra la errada, hay circunstancias en las que desconocemos lo que llegaríamos a ser capaces de hacer, aunque ello suponga traicionar a nuestra moral, a nuestra bondad, o a nuestra compasión.
Es de elogiar la profesionalidad con la que los servicios de urgencia, actuaron en el caso del hombre con antecedentes por agresiones sexuales que raptó hace unos días a una menor en el País Vasco. Al ser descubierto se apuñaló de muerte, y mientras la gente le gritaba Ojala te mueras, los de la ambulancia hacían todo lo posible por salvarle la vida.
La defensa de la vida está por encima de todo, ¿ o no?
Toda persona, por atroz que sea su comportamiento debe ser auxiliado, ¿ o no?
Al conocer el caso me asaltaban esas dudas. Lo correcto es salvarle la vida, aunque pienso que si esa niña de 10 añitos fuera mi hija, quizá no podría pensar de la misma manera.
Siempre he creído que los asesinos están mejor en una habitación de 2x2 sin comunicación con el resto del mundo. Es la mejor manera de que se atormenten con su propia cabeza. 
Eso con un asesino, pero un agresor sexual ¿puede rehabilitarse socialmente?
Sea como sea, y aunque sin duda es un debate que sería ampliamente debatido por la sociedad, es admirable la integridad moral de los médicos que actuaron en esa ambulancia.
Le salvaron la vida, aunque probablemente en su cabeza pasaban ideas totalmente distintas.