miércoles, 31 de agosto de 2011

Casi casi estoy que vuelvo

(foto:http://www.atletaergo.com/archives/358)

Con las vacaciones a las espaldas y una contractura como consecuencia de las mismas, se acerca el momento de retomar el ritmo del pisoteo de las teclas, del dejar fluir lo que pasa por la cabeza como síntoma de liberación del primer pensamiento.
Para los que busquen una simple opinión de alguien que se equivoca y rectifica si es preciso, probablemente encuentren de nuevo la sensación de que este lugar les aporta algo interesante. 
Para los que busquen crispación, adoctrinamiento o imposición de ideas, se han equivocado por completo de destino.
Llegar hasta aquí no requiere poner las referencias en un gps, basta con tener la mente dispuesta a leer con calma y a discrepar con una tolerancia que sigo pensando que no es imposible.
Me da igual si el lector apoya al 15-M a la JMJ o al Hare Krishna. 
Seguiré ejerciendo mi libertad de expresión, procurando no violar jamás la libertad ajena.
Para los nuevos lectores: bienvenidos. 
Para los repetidores: Si aún resistís, gracias por la paciencia que habéis tenido.

viernes, 5 de agosto de 2011

Mi indignación no era ésta



Con el paso de los meses me he ido afianzando en la idea de que no me siento representado por los políticos que tenemos gobernando este país, ni esperanzado por los que más que probablemente vendrán. 
Era una idea que ya tenía clara, así que sólo ha tenido que cuajarse un poco más dentro de mi cabeza.
El otro pensamiento fue con el nacimiento del 15M. Unas ideas de fondo compartidas, una indignación lógica por todo lo que tenemos encima y un deseo de cambiar la realidad imperante, pero me dejé una carta de desconfianza bajo la manga.
Me gusta ser seguidor de mis pensamientos y palabras, y aún así a veces me contradigo.
Jamás he sido presa fácil de masas pensantes con cabecillas organizadores.
Tras las elecciones pensé que el movimiento debía continuar por el cauce del río para no quedarse estancado y generar barrizales.
Por desgracia se veía claramente que no iba a ser así.
La indignación por la situación que tenemos no consiste en la cabezonería de entrar a la Puerta del Sol, atrincherada para turistas desde hace días. No estoy con los supuestos indignados que arruinan a los comerciantes de la zona y manchan el nombre de mi ciudad como destino turístico.
El movimiento 15M no puede basarse exclusivamente en acampar en la plaza y perder la razón y la fuerza con cada día que pasa. Quiero pensar que los verdaderos indignados no son esos. Si es así tampoco cuentan conmigo.
No me gustó ver cómo un grupo de los que dicen representar el movimiento, nos increpaba por ser medios de comunicación, nos avisaba de que nosotros no marcábamos sus tiempos y se reunían en asamblea para decidir si hablaban con nosotros, cuándo y dónde.
A ese cabecilla del tres al cuarto, tengo que decirle que los periodistas mileuristas que nos levantamos a las 5:30 de la mañana para simplemente informar de lo que ocurre, estamos igual o más indignados que cualquier otro, e intentamos luchar desde donde podemos.
Nunca hay que desaprovechar la oportunidad de expresar libremente las ideas positivas si se quiere crear conciencia en la sociedad. 
Estas personas ya no son los que comenzaron la brecha para una democracia real. 
Las asambleas abiertas han dado paso a esta serie de personajes sin sentido que han hecho que, al menos en mí, se haya apagado esa pequeña llama de esperanza.

jueves, 4 de agosto de 2011

La terapia del tren

(foto:http://www.noticiassin.com)


La credulidad del ser humano no tiene límites cuando se trata de panaceas o métodos misteriosos de sanación.
En Indonesia cientos de personas enfermos de reumatismo, escoliosis, artritis, hipertensión, insomnio y otras dolencias, se tumban en las vías del tren y se agarran a los hierros para recibir las pequeñas descargas eléctricas.
Se puso de moda después de que un chino quisiera suicidarse, pero enigmáticamente su estado de salud mejorase tras su peculiar intento de acabar con su vida. 
Ningún médico aconseja la práctica y las autoridades han comenzado a utilizar fuertes sanciones como arma disuasoria. Pero todo es inútil.
Muchas veces me he planteado el poder mental de los enfermos para mejorar o empeorar en el proceso de una dolencia. La actitud o la mentalidad del paciente puede ayudar en algunas ocasiones, aunque siempre hasta un límite.
Lo que queda claro es que somos capaces de todo con tal de encontrar una solución a nuestros problemas. No importa el riesgo ni lo ridículo que pueda resultar nuestra tarea.
Por si acaso hay algún lector intrépido, que no lo intente.
Después de hacer la obra en mi casa, si toco el fregadero y el lavavajillas a la vez, me da corriente. Os aseguro que no se me ha curado la contractura en la espalda.