martes, 5 de octubre de 2010

El frío


El verano se aleja y nos devuelve la sensación de la nariz fría asomada por encima de las sábanas. El retorno del edredón de plumas que nada más acostarse sobra, pero que siempre se acaba buscando cuando la noche avanza. 
El primer frío es el que se añoraba, el que irá creciendo para hacerse más fuerte y hará que cuando el verano retorne, se le espere con la misma impaciencia y las mismas ganas. Nos cansamos pronto de las estaciones, pero nos gusta disfrutar igualmente de ellas.
La sensación de las zapatillas de andar por casa guardadas debajo del radiador para que nos reciban calientes de la fría o mojada calle. Los calcetines gordos, que incluso a veces se convierten en compañeros de cama. Las ventanas comienzan a empañarse por el contraste de temperaturas, las bocas desprenden humo blanco al encontrarse el calor interno con el frío externo. 
El verano se fue casi sin despedirse y el invierno parece que llega sin anunciarse. Poco a poco perdemos la primavera y el otoño, las antesalas.
Perdemos el juego previo, el empezar a conocerse.
Llega el caldo caliente y las manos que se buscan en un mismo bolsillo. Los abrazos más largos y las tardes de sofá debajo de una manta.
Nos despedimos del verano que nos mantuvo calientes, quizá demasiado. Recibimos al frío con una mirada de reojo al calendario. 
El frío, que poco a poco, nos va anunciando los últimos pasos del año.



lunes, 4 de octubre de 2010

Huyendo de la rutina

Es lunes; ¿Cuántas veces no has pensado que te gustaría comenzar la semana de una forma diferente?. Quizá en un lugar distinto, con diferentes sensaciones a tu alcance y nuevos retos en el horizonte.
Lo cierto es que todo está al alcance de nuestra mano y que nuestra realidad se compone de pequeños matices. Nos sentimos amarrados por nuestras obligaciones diarias y unas cargas que se traducen en necesidad de trabajar por dinero, normas sociales que cumplir, o incluso responsabilidades familiares.
No estoy animando al abandono del hogar, ni a la rebeldía a todo lo establecido. Como digo, lo importante está en los matices.
¿Has probado a cambiar tu camino al trabajo?. Si vas andando, el simple hecho de que te cambies de acera puede ser una oportunidad de observar un nuevo árbol, el escaparate de una tienda diferente, o cruzarte con alguien curioso que incluso pueda hacerte sonreir.
Observa el mundo de otra forma, porque tan sólo nosotros mismos tenemos la capacidad de cambiar nuestra rutina, colorearla de manera diferente.
Si tienes pareja ve a buscarla a la puerta de su trabajo, volved a casa juntos paseando, o cenad en un lugar distinto de la casa. Si no la tienes, es el momento de sonreir y hablar con esa persona que llevas tiempo observando y nunca te has atrevido a dar un paso al frente.
Lleva a tus hijos a un parque distinto o asómate por la ventana y observa cada detalle de los edificios que te rodean.
A lo largo del día se nos escapan tantos detalles, que podrían ser los componentes de una rutina diferente, de una nueva forma de ver la vida, con sus ahogamientos y obligaciones, pero con otra paleta de colores.
Es lunes, pero si tu quieres, puede que no sea un lunes cualquiera.


domingo, 3 de octubre de 2010

De Rutas (I)

Cada semana, en Hoy por hoy Madrid Norte, proponemos una ruta por diferentes lugares. Partiendo desde Madrid, los lugares a visitar, distarán como mucho a 3 horas. En esta ocasión comenzamos con una ruta que nos lleva desde Colmenar de la Sierra hasta Matallanas, por un camino que discurre por el cauce del río Jarama.

sábado, 2 de octubre de 2010

Al otro lado del espejo (III)

En nuestra sección radiofónica de enigmas y misterios , hoy hablamos de la creencia y confianza de Adolf Hitler en que la providencia lo guiaba, y las decisiones que tomó basándose en ello, en que una fuerza superior le marcaba el camino a seguir.

viernes, 1 de octubre de 2010

La duende del parchís



He tenido la suerte de conocer a la duende que habitaba en un tablero de parchís. Se movía entre los colores con la alegría del que sabe que en el mundo no sólo hay blanco y negro, sino que existen los matices. Correteaba y saltaba de casilla en casilla, con esa magia que tan sólo los duendes son capaces de derrochar, como ríos caudalosos que siempre están a punto de desbordarse.
Su risa aún resuena entre las formas geométricas de ese reducido mundo, en el que todo lo que no sea juego queda fuera, formando parte de otra realidad alternativa que relativizamos menos de lo que deberíamos.
Cierro los ojos y la veo, comiéndose mis fichas mientras tuerce el gesto sonriente, con mezcla entre travesura y condescendencia.
Me enseñó a contemplar la pérdida de forma distinta, porque en el mundo de los duendes no exíste la derrota, tan sólo la evolución.
Ayer se marchó la duende del parchís con tan sólo quince primaveras. Hoy te confieso, mi querida duende, que nunca el juego del parchís fue de mi agrado, pero me hiciste verlo de otra manera.
Te has llevado el tablero contigo pero has dejado las fichas. Las llevaré conmigo a otros lugares de juego, para seguir ayudando a la evolución, a pesar de la tristeza.

Descansa en paz, Ana.